Por Conrado Quezada R.

Los accidentes en motocicleta disminuirán prohibiendo el uso de dicho vehículo en carretera. Esa es la idea aparente del legislador federal del Partido Verde Ecologista de México por San Luis Potosí, Óscar Bautista Villegas. La propuesta empezó a mover contenido en redes sociales desde la noche del sábado y, con ella, la reacción de propietarios de motocicletas que manifiestan su descontento con la iniciativa presentada desde el pasado 13 de mayo.
En la exposición de motivos se dice, sin filtros, que el Estado mexicano debe intervenir cuando el derecho a la libre circulación interfiere con el derecho a la vida. Sí, el diputado Bautista Villegas lo hace por nuestro bien y lo dice claramente:
“Nos encontramos ante una colisión entre la libertad de tránsito y el derecho a la vida e integridad física. En términos materiales, la protección de la vida constituye presupuesto para el ejercicio de cualquier otro derecho. Cuando el ejercicio de la libertad de circulación en infraestructura diseñada para velocidades superiores a 100 km/h incrementa de manera significativa el riesgo de muerte para terceros, el Estado no sólo puede intervenir: está constitucionalmente obligado a hacerlo”.
En México hemos desarrollado un extraño gusto por prohibir. Pasamos por narcocorridos, vapeadores, venta de alimentos, consumo de determinados productos, interacciones, contenidos en redes y el autoservicio de gasolina. Todo para prevenir, para evitar situaciones que puedan potencialmente representar daño a nuestra persona, propiedad o bienestar actual o futuro. Porque al prohibir lo peligroso se limita la posibilidad de sufrirlo. Al menos, de forma simplista, esa es la idea del legislador que se inventa un nuevo límite, como papá o mamá con sus hijos.
Desde el sábado, las redes sociales empezaron a generar reacciones. Organizaciones de motociclistas, bikers o simples usuarios de motos que disfrutan de un viaje por carretera hasta playas o zonas turísticas. Pero, obvio, no entienden que es por su bien, dirían el legislador y sus voceros.
Historia previa
Hace años, cuando en Estados Unidos se volvió obligatorio el casco para usar motocicleta y así evitar accidentes fatales, la discusión se centró en la libertad de las personas para decidir. Como siempre sucede: la libertad nunca es suficiente justificación porque se trata de proteger a quien no desea protegerse a sí mismo. Como sucede con las sustancias adictivas, azúcares, productos procesados, vapeadores, cigarrillos. La lógica es siempre la misma: limitar libertades individuales bajo la premisa de protección colectiva.
Bajo la idea del cuidado también se prohíbe cuestionar el desempeño y las motivaciones políticas de mujeres en el poder, no vaya a ser algo violento que reproduzca antiguos métodos de opresión machista. Se discuten propuestas para frenar el uso de la tecnología en la construcción de mensajes y productos multimedia que cuestionen al político en turno porque se debe cuidar nuestra democracia y las noticias falsas que, supuestamente, son amenazas para los pilares democráticos que aseguran nuestra libertad. Pero cada vez menos decisiones libres le quedan al mexicano común. Pronto no podremos en Sonora usar autobuses si queremos pagar con moneda de curso legal, porque hay que prevenir el robo de dinero a los operadores prohibiendo al usuario pagar con monedas. Entonces: que haga trámite, obtenga tarjeta o no se suba.
Ahora las motos en carretera y, si seguimos así, habremos de prohibir las bicicletas, las marchas y el ejercicio en carretera. Al final, el mismo legislador lo dice en la iniciativa:
“La infraestructura de autopistas federales está diseñada primordialmente para vehículos con carrocería, sistemas de absorción de impacto y estabilidad estructural”.
Por lo tanto, que se prohíban las caminatas al Cerro de la Virgen por la carretera federal 15 y, entrados en gastos, nadie debe caminar de Hermosillo a Magdalena durante las fiestas de San Francisco de Asís. Al fin de cuentas, todo es por seguridad y bajo ningún argumento podemos creer la acusación de venganza que desde redes sociales hacen en contra del legislador Óscar Bautista Villegas, porque es menester de los defensores de la justicia social detener las vulnerabilidades materiales que impiden la libertad plena de los ciudadanos.
¿Será?
Y es que en redes sociales se acusa que el diputado federal está molesto porque, en septiembre de 2025, su hijo, Óscar Ignacio Bautista, atropelló a dos jóvenes que viajaban en motocicleta, según denunciaron medios de comunicación en San Luis Potosí.

Por cierto: algo similar ocurrió en 2015, cuando el hoy legislador del PVEM era diputado por el PRI y logró que liberaran a su hijo, quien golpeó a policías estatales, según reportó La Jornada en aquellos días. Pero eso es pasado; hoy es legislador del Verde.
Y nomás para no dejar pasar el riesgo de la prohibición de libertades y lo que significa para nuestro sometimiento: la semana pasada, el diputado presidente de la Mesa Directiva del Congreso de Michoacán, el petista Baltazar Gaona García, llevó al recinto a la banda Carnavalito para interpretar la melodía “Se les peló Baltazar”.

Michoacán fue de los primeros estados donde se prohibió la música que hace apología del delito y también donde la violencia cobró la vida de un alcalde. Esto significa que la protección es sólo para los ciudadanos; hay políticos que son seres superiores y requieren incumplir la ley para sentirse seguros y libres.

