Francia realizó el primer lanzamiento de prueba de su nuevo misil balístico M51.3, capaz de portar una ojiva nuclear, desde el submarino nuclear Le Vigilant, frente a las costas de Bretaña. El proyectil no llevaba carga nuclear y la prueba tuvo como objetivo comprobar la capacidad operativa del sistema de disuasión francés.
El presidente Emmanuel Macron presenció el lanzamiento y afirmó que el mensaje había sido recibido “alto y claro”. El Kremlin confirmó haber recibido el mensaje y criticó la prueba, al considerar que Europa está reforzando una estrategia de defensa basada en la confrontación con Rusia.


