
El actor Brad Pitt transformó Château Miraval, una propiedad ubicada en la región de Provenza, Francia, en un importante negocio vitivinícola. El terreno, de aproximadamente 500 hectáreas, representó una inversión cercana a los 60 millones de dólares e incluye viñedos, bosques, olivares y un castillo histórico.
Para desarrollar el proyecto, Pitt se asoció con la familia Perrin, reconocida por su trayectoria en la producción de vino. Uno de sus primeros grandes éxitos fue el lanzamiento del rosado Miraval 2012, del que se vendieron 6 mil botellas en apenas cinco horas. Actualmente, la marca alcanza una distribución cercana a los 10 millones de botellas anuales.
Uno de los aspectos destacados del proyecto es el uso de prácticas agrícolas orgánicas en sus viñedos, sin herbicidas ni pesticidas sintéticos. Además de la producción de vino, la propiedad también cuenta con una línea de aceite de oliva, consolidándose como uno de los negocios más conocidos del actor fuera de Hollywood.


